José Francisco López - Flamenco y Literatura
lunes 28 de noviembre de 2011
DOS GUITARRAS FLAMENCAS
jueves 17 de marzo de 2011
PRIMER PREMIO DE CUENTO INFANTIL "CIUDAD DE ARAHAL"
sábado 12 de febrero de 2011
LA BEJAZZ
LA BEJAZZ
EL JAZZ FLAMENCO
Por José Francisco López
Conocía desde hace bastante tiempo, casi desde su origen allá por el año 2005, la existencia del grupo marchenero “La Bejazz”, grupo que en un principio estaba formado por Javier Carmona (contrabajo y bajo eléctrico), Bernardo Parrilla (saxo), Pablo Carmona (batería) y Javier Carmona Bono (teclados y clarinete). En sus comienzos simultanean su formación clásica (Conservatorio de Sevilla) con su pasión por el Jazz, pero poco a poco empiezan a surgir las lógicas influencias de la música que llevan pegada al alma, de la música de su tierra, y así el grupo empieza a buscar un sonido más “flamenco”. Cuando dos nuevos artistas se unen al grupo, esa apuesta por la fusión entre el Jazz y el Flamenco no tiene vuelta atrás, máxime cuando esos dos artistas vienen desde la más honda tradición Flamenca. El primero de ellos es Melchor Chico, nieto de Melchor de Marchena y sobrino de Enrique de Melchor, que lleva en sus venas la raza de unos guitarristas geniales y el compás sobrio de la campiña sevillana. Su toque se engrandeció acompañando muchos años a la genial Rocío Jurado, y su inclusión en La Bejazz supuso la mirada definitiva hacia el flamenco. Del mismo modo la llegada al grupo del percusionista Juan Antonio Suárez supuso el giro definitivo hacia el Flamenco, ya que este artista es otro flamenco de pura cepa, que acompaña habitualmente al Polaco, José el Francés o Lola Maya. Así mismo, en su primer trabajo discográfico, titulado “Plaza Arriba” colaboró el cantaor Juan Antonio Cano “El Negro”, que le da al trabajo ese son de garganta gitana y profunda.
Como digo, los conocía desde hace tiempo, pero ha sido en un concierto celebrado en Arahal el 26 de noviembre, en su nuevo y maravilloso Salón de Actos, el de la Casa del Aire, cuando los he escuchado en directo por primera vez; antes esa magnífica herramienta para muchos artistas poco conocidos como es “youtube” me había dado la posibilidad de escuchar y ver algunas de sus actuaciones. Pero nada como el directo para palpar lo que es un artista, lo que es un músico, lo que es una banda. Y esta banda tiene un directo espectacular, pero vayamos por partes…
El gran primer requisito para el triunfo de un artista estaba logrado.
¿Pero y su actuación?, ¿cómo fue su actuación? Pues lo esperado por mí, una actuación maravillosa, realizada por magníficos músicos. Y es que sólo puede sacar algo el que lo lleva dentro, y este grupo tiene algo, quizás haya sido ese buscar y rebuscar en los tuétanos del alma para encontrar entre su formación clásica, de conservatorio, y su pasión por el Jazz, la raíz que le da sentido y cuerpo a lo que hacen, el Flamenco.
Jazz y Flamenco unidos por esa improvisación controlada que hace grande a estos artistas. Si todos los componentes estuvieron sobresalientes, Bernardo Parrilla estuvo genial al saxo, arrebatando palmas a destiempo a un público entregado.
Me acordé de un saxo al que siendo niño escuché por soleá, era Pedro Iturralde con aquel Jazz Flamenco que me emocionó desde que lo escuché. Él fue el precursor allá por los años 60, y hoy La Bejazz sigue la herencia de esa búsqueda de sonidos y mestizaje, con las alforjas llenas melismas y memoria de los caminos que anduvieron el propio Pedro Iturralde, Paco de Lucía, Jorge Pardo, Carles Benavent y los más cercanos Guadalquivir, Chano Domínguez o Pata Negra.
La fusión, la innovación, no es fácil. Es más, cientos de proyectos se han quedado en nada por no encontrar los sonidos que acompañaran a las inquietudes, sin embargo “La Bejazz” ha encontrado un sendero, un camino que recorrer, un puente que une dos orillas, el Jazz y el Flamenco, que es una sola orilla: la música, el arte, la libertad.
martes 10 de agosto de 2010
ENTREVISTA A FÉLIX GRANDE
- ¿Cómo llega el flamenco al alma de Félix Grande?
- Yo descubrí a Félix Grande, bueno más que a Félix Grande a su voz, en el disco “Persecución” de “El Lebrijano”, donde me impresionó esa voz tan profunda.
- Poeta, letrista de flamenco, ¿es lo mismo para usted?
- Y sin embargo la lírica flamenca ha estado muy denostada.
- Lo que sí hay es un germen que da origen a todo eso.
- Sí, pero muchos.
- Para finalizar, ¿qué podemos decir de la familia de los Pavón?
lunes 1 de marzo de 2010
ANTONIO MAIRENA, CIEN AÑOS
Antonio crece con el Flamenco en las venas, ya fuera escuchando a aficionados en la herrería o asistiendo a algunas fiestas con su padre donde escucha a Manuel Torre, El Niño Gloria o Joaquín el de la Paula.
Aunque había actuado en el entorno familiar, podemos decir que su primera aparición pública fue en Alcalá de Guadaíra, en 1924, en un concurso que presidió Joaquín el de la Paula, y en el que ganó el Primer Premio, contando sólo con catorce años de edad. Resulta curioso que su primer premio lo obtuviera en Alcalá, ya que desde mi punto de vista son los cantes de Alcalá los que conforman la columna vertebral de sus cantes por Soleá.
Poco después Antonio se traslada a Arahal, donde trabaja en la taberna de un familiar. Tras la muerte de su madre y el segundo matrimonio de su padre se marcha a vivir a Carmona. Poco a poco Mairena se va adentrando en los ambientes flamencos de Sevilla, y es en la Alameda de Hércules donde comienza a ser reconocido. Pero Antonio Mairena acostumbra a recordar como el primer lugar de sus grandes éxitos la esquina entre la Calle Sierpes y la Plaza de San Francisco, donde por primera vez accede a un balcón para cantar saetas en la Semana Santa de la Sevilla de 1933. Se preparó más de cien letras de saetas, y a lo largo de esa semana el público empezó a rendirse a ese joven volcán que irrumpía en el Flamenco. Ese mismo año conoció a Carmen Amaya, que inmediatamente lo contrató. Con ella graba los cantes de la película “María de la O”. En 1936 conoce a Melchor de Marchena, con el que comenzó a trabajar de manera asidua.
Tras la Guerra Civil, se instala en Carmona, donde alterna varios trabajos con sus actuaciones. En 1941 graba sus cuatro primeros discos y poco a poco termina por introducirse en diferentes espectáculos y cuadros flamencos. Con su trabajo se va ganando el respeto y la admiración de todos. Poco después surge la primera gira internacional.
Después está durante una década cantando para Antonio el bailaor, consiguiendo gran éxito.

El 19 y 20 de mayo de 1962 compiten en Córdoba por la “Llave de oro” del cante: Antonio Núñez “Chocolate”, Fosforito, Juanito Varea, Platero de Alcalá, Pericón y Antonio Mairena. Un jurado compuesto entre otros por Juan Talega, Ricardo Molina, González Climent o Aurelio Sellés le otorgó la Llave de oro del cante al maestro de Mairena. Este premio consagró definitivamente a Antonio como un maestro del cante.
Antonio Mairena tiene mucha fe en las iniciativas populares que empiezan a surgir para dignificar el cante, en torno a las Peñas y a la cátedra de Flamencología y a los primeros festivales que van surgiendo como son el “el potaje” en Utrera o “el gazpacho” en Morón de la Frontera, y que después llegarían a otras localidades como Lebrija, Mairena, Alcalá, la Puebla de Cazalla, etc.
También a la par que sus actuaciones y grabaciones desarrolla una importante labor investigadora y difusora del Flamenco. La gran relación que siempre tuvo con los gitanos de las localidades vecinas, le llevó a conocer y profundizar en los cantes y, sin duda ninguna, su amistad con Juan Talega, le hace ir directamente a la Tradición oral más antigua para recrear cantes casi desaparecidos como la liviana, la toná liviana, algunas tonás o los cantes del Nitri, Juanelo, Loco Mateo, etc. En este punto quisiera hacer un inciso que me parece básico, desde mi punto de vista la tradición oral siempre es un arma de doble filo cuando se trata de afirmar que un cante es exactamente de una determinada manera. En realidad el paso del cante de un cantaor a otro cantaor hace que ya no sea exactamente igual, ya que no hay dos cantaores exactamente iguales, por eso a mí me gusta hablar de recreación de esos cantes. Algunos se atreven a decir que él los mejoró, los “limpió”, una autentica barbaridad si nunca se ha escuchado el original.
Fruto de su colaboración con el poeta Ricardo Molina, surge el libro “Mundo y Formas del cante Flamenco”, donde expresan su visión acerca del origen y la evolución del cante, a la par que intenta elevar a la categoría de verdad absoluta la supremacía de los cantaores gitanos. Lo más importante, a mi juicio, del libro, es la clasificación de los cantes, lo que sería el árbol genealógico del cante. En 1976, la Universidad de Sevilla publica el libro “Las confesiones de Antonio Mairena”, donde el maestro cuenta sus recuerdos flamencos, su experiencia y su vida como cantaor.
Antonio Mairena consiguió que el Flamenco saliera de las catacumbas y llegara a la Universidad, llegando a ser nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Córdoba. Influyó decisivamente al conocimiento, auge y respeto al mundo del Flamenco, eso es innegable.
Recibe innumerables reconocimientos y homenajes, y es el primer cantaor que recibe la Medalla de oro de las Bellas Artes.
Al calor de Mairena, surge el Mairenismo, una corriente de pensamiento flamenco que se erige en defensora de la pureza y la tradición, y que tiene como guardianes de esa pureza a los cantaores gitanos –supongo que ahí no entrará Manolo Caracol-, y como credo esencial a la “razón incorporea” –las razones rituales de los gitanos- y que ha sido durante muchos años, una corriente casi de pensamiento único, que denostó y degradó a grandísimos cantaores, algunos de ellos gitanos, por cierto.
En la actualidad, ese tipo de pensamiento flamenco ha sido profundamente revisado. Una vez más el tiempo se encarga de ir poniendo las cosas en su sitio.
Pues bien, desde mi punto de vista, todo aquel que en el arte se dedica a restar y dividir, se equivoca; todo aquel que piense que el arte, cualquier arte, es inmutable a lo largo del tiempo, se equivoca; todo aquel que cree que sólo hay una determinada forma de interpretar, se equivoca; todo aquel que crea que el arte no evoluciona, se equivoca; y por último todo aquel que cree que puede haber evolución sin el conocimiento de la tradición también se equivoca; sin embargo, como decía Chaplin: “no quiero renunciar a la libertad deliciosa de equivocarme”.
Antonio Mairena nos dejó una obra sonora extraordinaria y nos aportó un legado, un regalo flamenco que debemos aceptar y cuidar independientemente de lo que pensemos de sus teorías. Fue un gran cantaor sin el cual la historia del Flamenco no sería la misma.
Y por último, y pensando en el Flamenco y en todos los órdenes de la vida, hago míos unos versos que el maestro Mairena cantaba por tonás:
¡Qué grande, qué grande, qué grande
es la libertad!
martes 14 de julio de 2009
MANOLO CARACOL, 100 AÑOS DE JONDURA
Manuel Ortega Juárez, hijo de Manuel Ortega Fernández y Dolores Juárez Soto, nació un 7 de julio de 1909, a las 3 de la tarde, en el número 10 de la calle Lumbreras de Sevilla. Y si es verdad, que la genética influye decisivamente en nuestro ser, Manolo Caracol tenía todas las papeletas para se un artista inmenso, ya que por sus venas corría la sangre de una estirpe de cantaores y toreros, los Ortega. Así llevaba el duende de Francisco Fernández Ortega, Curro durse; Enrique Ortega Díaz, el señor Enrique el Gordo; Enrique Ortega el Almendro; la señá Gabriela Ortega y sus hijos: Fernando, Rafael el Gallo, y el legendario Joselito el Gallo; y muchos más que, a distintos niveles, pero siempre artistas, formaban parte de la estirpe de Manolo Caracol.
Se casó en San Lorenzo con la jerezana Luisa Gómez Junquera, apadrinando la boda el célebre Cagancho. De esta unión nacieron 4 hijos: Luisa, Enrique, Lola y Manuela.
Empezó a cantar desde muy niño, triunfando en el célebre concurso de Granada de 1922. Tras ese gran éxito, fue contratado para varios espectáculos, cantado con los más grandes de la época, desde La Niña de los Peines, hasta Chacón o Manuel Torre. Además se ganó la vida actuando en fiestas privadas, hasta la irrupción de la Guerra Civil.
Terminada la guerra , toma parte en el espectáculo Cuatro faraones, en unión de El Sevillano, Juanito Valderrama y Pepe Pinto. A partir de 1944 formó pareja artística con Lola Flores, presentando el espectáculo Zambra, de Quintero, León y Quiroga, con el que, partiendo de Madrid, viaja por toda España durante varios años. Lola Flores y Caracol dejaron de ser pareja artística en torno al año 1950, y hasta esa fecha nos dejaron mucho arte, y esas “estampas escenificadas”, que dieron lugar a varias películas, como “Embrujo” o “La Niña de la Venta”.
Tras la separación artística de Lola Flores, y después de una gira por América con Pilar López, en 1951 estrena el espectáculo “La copla nueva”, para presentar al público a su hija Luisa. Intentó en cierta medida reeditar los éxitos que había tenido con Lola Flores, pero no lo consiguió.
En 1958 se editaron unas grabaciones con el título “Una historia del cante”, acompañado por Melchor de Marchena y dirigido por el profesor García Matos. Son 24 temas imprescindibles en la historia de Caracol, y en la historia del Flamenco.
En 1963 inaugura en Madrid el mítico tablao “Los canasteros”, por donde pasaron los grandes cantaores de la época.
El 24 de febrero de 1973, muere en accidente de tráfico.
Manolo Caracol fue reconocido con innumerables homenajes y galardones, entre los que destacan la Orden de Isabel la Católica.
Caracol era un cantaor extraordinario, que supo darle a cada palo que interpretaba su propia personalidad. Él siempre alardeó de esa personalidad en sus interpretaciones con declaraciones como: “No he copiado a nadie. Yo he hecho un teatro, yo he creado una escuela, y yo lo que canto es mío y no me parezco a nadie. Malo, bueno, regular, peor, es de Manolo Caracol...”, “…quién iba a decirle a Enrique el Mellizo, ni a Silverio, ni a Chacón, ni a Tomás el Nitri, que yo iba a cantar con piano y que iba a cantar La salvaora a la terminación del cante por malagueñas...”
Fue tachado por algunos de heterodoxo, por hacer cosas que hoy se ven con la mayor naturalidad como cantar con orquesta o con piano. Y es que algunos todavía no se han enterado que todas las artes están vivas y, desde el respeto a la tradición, tienen que evolucionar para no ser un reducto arcaico del pasado. Caracol siempre defendió ese criterio: “Se puede cantar a orquesta y se puede cantar con una gaita. Con todo se puede cantar. Con una gaita, con un violín, con una flauta…”
Manolo Caracol defendió una manera de cantar, una manera de interpretar: “Yo cuando canto no me acuerdo ni de Jerez, ni de Cádiz, ni de Triana; ni me acuerdo de nadie. Yo intento hacer los cantes a media voz, que es como duelen. Esa es la hondura. Porque el cante no es ni de gritos ni pa sordos. El cante hay que hacerlo caricia honda, pellizco chico. El que se pone a dar voces, ese no sirve...”

Para finalizar este pequeño homenaje al maestro Manolo Caracol he seleccionado partes de una entrevista que le realizó Julián Cortés-Cavanillas en la década de los 60 y que fue publicada por el diario ABC:
- Manolo, tu confesión empieza. ¿Cuéntame por qué te llamaron, te llaman y te llamas "Caracol"?
-De los cantes de origen gitano, como la "siguiriya", las "tonás", las "corridas o romances", la "soleá", los "tangos" o las "bulerias", ¿cuál prefieres?
-¿Quién fue el más genial "cantaor" andaluz?
-Y como "bailaora" flamenca, ¿quién fue la mejor?
-De los cafés de cante, ¿cuál crees que por sus figuras ha sido el más ilustre?
-¿Cómo definirías el "cante"?
-Manolo, ¿cuál es el rasgo fundamental de tu carácter?
-¿Y tu mayor defecto?
-De tus noches flamencas, ¿cuál recuerdas con más emoción?
Desde el mismo Rey "pa" bajo
-¿Cuál es la copla que has cantado con más sentimiento?
-¿En qué consiste la originalidad de tu cante?
-Si te dijeran que quedaba una sola hora de vida, ¿qué harías en ese tiempo?
-¿Qué escribirías como epitafio para tu tumba?
domingo 5 de julio de 2009
PRIMER PREMIO DE RELATOS


