lunes, 23 de diciembre de 2013
ANÉCDOTAS FLAMENCAS I
lunes, 19 de agosto de 2013
PALIMPSESTO
sábado, 12 de febrero de 2011
LA BEJAZZ
LA BEJAZZ
EL JAZZ FLAMENCO
Por José Francisco López
Conocía desde hace bastante tiempo, casi desde su origen allá por el año 2005, la existencia del grupo marchenero “La Bejazz”, grupo que en un principio estaba formado por Javier Carmona (contrabajo y bajo eléctrico), Bernardo Parrilla (saxo), Pablo Carmona (batería) y Javier Carmona Bono (teclados y clarinete). En sus comienzos simultanean su formación clásica (Conservatorio de Sevilla) con su pasión por el Jazz, pero poco a poco empiezan a surgir las lógicas influencias de la música que llevan pegada al alma, de la música de su tierra, y así el grupo empieza a buscar un sonido más “flamenco”. Cuando dos nuevos artistas se unen al grupo, esa apuesta por la fusión entre el Jazz y el Flamenco no tiene vuelta atrás, máxime cuando esos dos artistas vienen desde la más honda tradición Flamenca. El primero de ellos es Melchor Chico, nieto de Melchor de Marchena y sobrino de Enrique de Melchor, que lleva en sus venas la raza de unos guitarristas geniales y el compás sobrio de la campiña sevillana. Su toque se engrandeció acompañando muchos años a la genial Rocío Jurado, y su inclusión en La Bejazz supuso la mirada definitiva hacia el flamenco. Del mismo modo la llegada al grupo del percusionista Juan Antonio Suárez supuso el giro definitivo hacia el Flamenco, ya que este artista es otro flamenco de pura cepa, que acompaña habitualmente al Polaco, José el Francés o Lola Maya. Así mismo, en su primer trabajo discográfico, titulado “Plaza Arriba” colaboró el cantaor Juan Antonio Cano “El Negro”, que le da al trabajo ese son de garganta gitana y profunda.
Como digo, los conocía desde hace tiempo, pero ha sido en un concierto celebrado en Arahal el 26 de noviembre, en su nuevo y maravilloso Salón de Actos, el de la Casa del Aire, cuando los he escuchado en directo por primera vez; antes esa magnífica herramienta para muchos artistas poco conocidos como es “youtube” me había dado la posibilidad de escuchar y ver algunas de sus actuaciones. Pero nada como el directo para palpar lo que es un artista, lo que es un músico, lo que es una banda. Y esta banda tiene un directo espectacular, pero vayamos por partes…
El gran primer requisito para el triunfo de un artista estaba logrado.
¿Pero y su actuación?, ¿cómo fue su actuación? Pues lo esperado por mí, una actuación maravillosa, realizada por magníficos músicos. Y es que sólo puede sacar algo el que lo lleva dentro, y este grupo tiene algo, quizás haya sido ese buscar y rebuscar en los tuétanos del alma para encontrar entre su formación clásica, de conservatorio, y su pasión por el Jazz, la raíz que le da sentido y cuerpo a lo que hacen, el Flamenco.
Jazz y Flamenco unidos por esa improvisación controlada que hace grande a estos artistas. Si todos los componentes estuvieron sobresalientes, Bernardo Parrilla estuvo genial al saxo, arrebatando palmas a destiempo a un público entregado.
Me acordé de un saxo al que siendo niño escuché por soleá, era Pedro Iturralde con aquel Jazz Flamenco que me emocionó desde que lo escuché. Él fue el precursor allá por los años 60, y hoy La Bejazz sigue la herencia de esa búsqueda de sonidos y mestizaje, con las alforjas llenas melismas y memoria de los caminos que anduvieron el propio Pedro Iturralde, Paco de Lucía, Jorge Pardo, Carles Benavent y los más cercanos Guadalquivir, Chano Domínguez o Pata Negra.
La fusión, la innovación, no es fácil. Es más, cientos de proyectos se han quedado en nada por no encontrar los sonidos que acompañaran a las inquietudes, sin embargo “La Bejazz” ha encontrado un sendero, un camino que recorrer, un puente que une dos orillas, el Jazz y el Flamenco, que es una sola orilla: la música, el arte, la libertad.
martes, 10 de agosto de 2010
ENTREVISTA A FÉLIX GRANDE
- ¿Cómo llega el flamenco al alma de Félix Grande?
- Yo descubrí a Félix Grande, bueno más que a Félix Grande a su voz, en el disco “Persecución” de “El Lebrijano”, donde me impresionó esa voz tan profunda.
- Poeta, letrista de flamenco, ¿es lo mismo para usted?
- Y sin embargo la lírica flamenca ha estado muy denostada.
- Lo que sí hay es un germen que da origen a todo eso.
- Sí, pero muchos.
- Para finalizar, ¿qué podemos decir de la familia de los Pavón?
martes, 14 de julio de 2009
MANOLO CARACOL, 100 AÑOS DE JONDURA
Manuel Ortega Juárez, hijo de Manuel Ortega Fernández y Dolores Juárez Soto, nació un 7 de julio de 1909, a las 3 de la tarde, en el número 10 de la calle Lumbreras de Sevilla. Y si es verdad, que la genética influye decisivamente en nuestro ser, Manolo Caracol tenía todas las papeletas para se un artista inmenso, ya que por sus venas corría la sangre de una estirpe de cantaores y toreros, los Ortega. Así llevaba el duende de Francisco Fernández Ortega, Curro durse; Enrique Ortega Díaz, el señor Enrique el Gordo; Enrique Ortega el Almendro; la señá Gabriela Ortega y sus hijos: Fernando, Rafael el Gallo, y el legendario Joselito el Gallo; y muchos más que, a distintos niveles, pero siempre artistas, formaban parte de la estirpe de Manolo Caracol.
Se casó en San Lorenzo con la jerezana Luisa Gómez Junquera, apadrinando la boda el célebre Cagancho. De esta unión nacieron 4 hijos: Luisa, Enrique, Lola y Manuela.
Empezó a cantar desde muy niño, triunfando en el célebre concurso de Granada de 1922. Tras ese gran éxito, fue contratado para varios espectáculos, cantado con los más grandes de la época, desde La Niña de los Peines, hasta Chacón o Manuel Torre. Además se ganó la vida actuando en fiestas privadas, hasta la irrupción de la Guerra Civil.
Terminada la guerra , toma parte en el espectáculo Cuatro faraones, en unión de El Sevillano, Juanito Valderrama y Pepe Pinto. A partir de 1944 formó pareja artística con Lola Flores, presentando el espectáculo Zambra, de Quintero, León y Quiroga, con el que, partiendo de Madrid, viaja por toda España durante varios años. Lola Flores y Caracol dejaron de ser pareja artística en torno al año 1950, y hasta esa fecha nos dejaron mucho arte, y esas “estampas escenificadas”, que dieron lugar a varias películas, como “Embrujo” o “La Niña de la Venta”.
Tras la separación artística de Lola Flores, y después de una gira por América con Pilar López, en 1951 estrena el espectáculo “La copla nueva”, para presentar al público a su hija Luisa. Intentó en cierta medida reeditar los éxitos que había tenido con Lola Flores, pero no lo consiguió.
En 1958 se editaron unas grabaciones con el título “Una historia del cante”, acompañado por Melchor de Marchena y dirigido por el profesor García Matos. Son 24 temas imprescindibles en la historia de Caracol, y en la historia del Flamenco.
En 1963 inaugura en Madrid el mítico tablao “Los canasteros”, por donde pasaron los grandes cantaores de la época.
El 24 de febrero de 1973, muere en accidente de tráfico.
Manolo Caracol fue reconocido con innumerables homenajes y galardones, entre los que destacan la Orden de Isabel la Católica.
Caracol era un cantaor extraordinario, que supo darle a cada palo que interpretaba su propia personalidad. Él siempre alardeó de esa personalidad en sus interpretaciones con declaraciones como: “No he copiado a nadie. Yo he hecho un teatro, yo he creado una escuela, y yo lo que canto es mío y no me parezco a nadie. Malo, bueno, regular, peor, es de Manolo Caracol...”, “…quién iba a decirle a Enrique el Mellizo, ni a Silverio, ni a Chacón, ni a Tomás el Nitri, que yo iba a cantar con piano y que iba a cantar La salvaora a la terminación del cante por malagueñas...”
Fue tachado por algunos de heterodoxo, por hacer cosas que hoy se ven con la mayor naturalidad como cantar con orquesta o con piano. Y es que algunos todavía no se han enterado que todas las artes están vivas y, desde el respeto a la tradición, tienen que evolucionar para no ser un reducto arcaico del pasado. Caracol siempre defendió ese criterio: “Se puede cantar a orquesta y se puede cantar con una gaita. Con todo se puede cantar. Con una gaita, con un violín, con una flauta…”
Manolo Caracol defendió una manera de cantar, una manera de interpretar: “Yo cuando canto no me acuerdo ni de Jerez, ni de Cádiz, ni de Triana; ni me acuerdo de nadie. Yo intento hacer los cantes a media voz, que es como duelen. Esa es la hondura. Porque el cante no es ni de gritos ni pa sordos. El cante hay que hacerlo caricia honda, pellizco chico. El que se pone a dar voces, ese no sirve...”

Para finalizar este pequeño homenaje al maestro Manolo Caracol he seleccionado partes de una entrevista que le realizó Julián Cortés-Cavanillas en la década de los 60 y que fue publicada por el diario ABC:
- Manolo, tu confesión empieza. ¿Cuéntame por qué te llamaron, te llaman y te llamas "Caracol"?
-De los cantes de origen gitano, como la "siguiriya", las "tonás", las "corridas o romances", la "soleá", los "tangos" o las "bulerias", ¿cuál prefieres?
-¿Quién fue el más genial "cantaor" andaluz?
-Y como "bailaora" flamenca, ¿quién fue la mejor?
-De los cafés de cante, ¿cuál crees que por sus figuras ha sido el más ilustre?
-¿Cómo definirías el "cante"?
-Manolo, ¿cuál es el rasgo fundamental de tu carácter?
-¿Y tu mayor defecto?
-De tus noches flamencas, ¿cuál recuerdas con más emoción?
Desde el mismo Rey "pa" bajo
-¿Cuál es la copla que has cantado con más sentimiento?
-¿En qué consiste la originalidad de tu cante?
-Si te dijeran que quedaba una sola hora de vida, ¿qué harías en ese tiempo?
-¿Qué escribirías como epitafio para tu tumba?
viernes, 13 de febrero de 2009
JUANITO VAREA, 100 AÑOS
José Francisco López (Arahal)
Tal vez por esa extraña simpatía que tengo por los artistas poco recordados e injustamente olvidados, hoy recuerdo que un 26 de abril de 1908 nació en Burriana (Castellón) Juan Bautista Varea Segura, Juanito Varea. Y es que se han cumplido cien años de su nacimiento y no he visto por ningún lado homenajes ni recordatorios, tan fácilmente realizables para otros artistas. Sólo el Ayuntamiento de Burriana ha organizado una serie de actividades para recordar su figura. Y es que, tal vez para algunos no forme parte Juanito Varea de los pilares que sustentan el Flamenco, pero ¿cúantos son los cantaores de verdad que conforman esos pilares?
Para mí Juanito Varea es un cantaor recurrente, hay cantaores que te llegan sin saber muy bien por qué, pero los escuchas y te emocionas. A mi me ha pasado muchas veces, sobre todo con los que escuchaba siendo niño, cantaores que me emocionaron en algún momento. Y que no se le olvide a nadie, ahora que estamos en plena vorágine de la bienal de Sevilla, que al final el arte se reduce a que te guste o no te guste, a que te llegue o no te llegue, a que te emocione o no te emocione, por eso se producen las paradojas de coger varias críticas de un mismo espectáculo y sentir que los que las escribieron asistieron a dos recitales diferentes, porque no se ponen de acuerdo en nada.
En fin, una vez, hace muchos años, escuché en la voz de Juanito Varea el fandanguillo de “Consuelo la Granaína” y me conquistó para siempre. Y aquí estoy rindiendo un humilde homenaje a un cantaor de Burriana, que me emociona.

Como he dicho anteriormente Juanito Varea nació en Burriana el 26 de abril de 1908. Siendo muy niño se trasladó con su familia a Barcelona, donde se relacionó con los gitanos de Somorrostro barcelonés, ya que su padre se dedicaba a al transporte tirado por animales y también era tratante. Juanito Varea empezó a cantar muy joven en el colmao de Miguel Borrull hijo, en Barcelona, y de allí pasó a la compañía de Vallejo de la mano de Angelillo, que lo había escuchado cantar por casualidad en el local de Borrull. De Barcelona pasó a Madrid donde participa en las fiestas de Villa Rosa, y de aquí otra vez a Barcelona y Sevilla. En 1928, de nuevo en la Compañía de Vallejo, debuta en el Teatro Pavón de Madrid junto a grandes figuras del momento. Realiza giras por toda España, forma parte del elenco de Pepe marchena y en 1930, con sólo 21 años, graba su primer disco, y ese mismo año vuelve grabar varias placas con la guitarra de Ramón Montaya en la casa “La voz de su amo”. También graba varias placas con Miguel Borrull.
La Guerra Civil irrumpe su vida, y tras luchar del lado republicano, fue detenido al finalizar la contienda. Se salvó gracias a unos amigos toreros.
En el año 1942 se incorpora al espectáculo de Concha Piquer. En 1945 forma parte de otro espectáculo con Vallejo, Pepe Marchena, Canalejas de Puerto Real, Pepe Aznalcóllar, Ramón Montoya y Niño Ricardo. Desde entonces y prácticamente hasta principios de los 70 se dio su época más brillante como artista, recorriendo toda España y gran parte del extranjero y llegando a formar compañía propia. Durante dos décadas fue la principal figura del tablao Zambra de Madrid.
En 1983, ya retirado por su delicado estado de salud, la Cátedra de Flamencología de Jerez, le concedió el Premio a la maestría como reconocimiento a toda una vida dedicada al cante.
En 1984, con un estado de salud bastante precario, el mundo del Flamenco le homenajeó en el Teatro Monumental de Madrid, el mismo lugar donde conquistó el primer premio en un prestigioso concurso en 1932.
El 24 de julio de 1985, en el antiguo mercado de La Unión, Juan Varea cantó junto a Juan Carmona “Habichuela”, la que sería la última actuación de su vida, ya que falleció en Madrid el 8 de noviembre de 1985.
Juanito Varea nos ha dejado una extensa discografía donde se puede observar el dominio de todos los palos que tocaba. Es considerado un clásico con una voz flamenquísima que se codeó con los considerados grandes de su época. No hay que olvidar que fue uno de los cuatro elegidos para disputar la Llave de Oro del Cante en el Concurso de Córdoba de 1962.
Hago mías las palabras que le dedicara Manuel Ríos Ruiz: “Es un experto en bien decir la copla. Su dicción es quizá una de las más cabales de hoy. Más que con pasión que existe en sus cantes, JUAN VAREA canta con gusto, con buen gusto y ya se sabe que al mejor gusto flamenco van ligados ingredientes y condimentos como el garbo, la donosura, la claridad..., de ahí que se nos antoje un sibarita del cante, un cantaor que se amolda a cada estilo a la par de saber llevarlo a su terreno, a la vibración donde él se siente seguro y al tono donde puede mandarlo con tiento y personalidad. Sí, JUAN VAREA es por encima de todo un cantaor con medida, de esos pocos que supeditan todos los tercios a una misma musicalidad, la que sabiamente marca, fija, de salida. En su voz no hay estridencias, ni se refugia en el grito más o menos artificioso, ni busca el apoyo del quejío a ultranza. No, JUAN VAREA no recurre al efecto, ni es cantaor de relumbrón. Lo suyo es el equilibrio, eso, el equilibrio, la templanza, la naturalidad...”
Por su parte José Blas Vega dijo de Varea: “uno de esos artistas de los que honré con su amistad y me deleité con su arte fue Juan Varea, acertadamente llamado “Rey sin Corona”, cantaor de conoci-miento largo y expresión majestuosa. Y como no se trata de hacer su panegírico, diré simplemente que fue y sigue siendo uno de mis cantaores preferidos, de los que más me agradaron.”
Juanito Varea no era ni andaluz ni gitano, era un Flamenco como la copa de un pino.
lunes, 7 de julio de 2008
PUEBLA DE CAZALLA, 40 REUNIONES DE CANTE JONDO
y la fuente de Piyaya
las agüitas de mi pueblo.”
(Francisco Moreno Galván)
En el cuadrante suroriental de la provincia de Sevilla encontramos La Puebla de Cazalla, una localidad acogedora con una enorme importancia dentro del Flamenco. En La Puebla han nacido artistas que han hecho más grande el cante, lo que supone que haya tenido y tenga un gran peso en todo lo que se refiere al mundo jondo. Por citar algunos contemporáneos, tendríamos que hablar de Dolores Jiménez Alcántara, “Niña de la Puebla”, José Menese, Miguel Vargas, Diego Clavel, Manuel Gerena o Manolo “El Catato”; incluso Joselero, al que se le conoce como Joselero de Morón, en realidad nació en La Puebla de Cazalla. Más jóvenes son cantaores como Rubito hijo o Raúl Montesinos, ambos ganadores de la “Lámpara Minera”, y que hacen de La Puebla de Cazalla una cantera inagotable de cantaores.
Pero no sólo ha dado La Puebla grandes cantaores, sino que ha dado al mundo del Arte en general dos artistas geniales, los hermanos José María y Francisco Moreno Galván. En el caso de este último sus letras flamencas y su pintura ha tenido una influencia extraordinaria en el mundo del Flamenco, que sin duda no sería el mismo sin su majestuosa figura.
Fue precisamente Moreno Galván junto con Menese y otros amigos los que organizan en el año 1967 la “I reunión de cante jondo” en La puebla de Cazalla. La idea surge en una reunión de amigos y, en un principio, cuenta Moreno Galván, él no era muy partidario, aunque otros contertulios como José Menese sí apostaban por hacer un festival en La Puebla. Contaba Moreno Galván que al final lo comprometieron y tuvieron que organizar esa “I reunión de cante jondo” en quince días, ya que querían que fuera en verano y dado lo avanzado del mismo y los compromisos que ya tenían los amigos y artistas que iban a participar, sólo les quedaba la fecha del 2 de septiembre de 1967.

La filosofía de esta “reunión de cante” tal vez comience con su mismo nombre, no es un festival, es una “reunión”, quizás una concepción más o menos consciente que tiene que ver con los “cabales” que se reúnen en torno al cante.
Es una filosofía distinta a la de otros festivales anteriores donde la comida y la bebida parecía tener más importancia que el cante mismo.
Yo personalmente no he podido vivir aquellas primeras reuniones en el Arquillo viejo, pero me cuentan que la estética era muy simple, muy directa, centrándose todo sobre el cante, el toque y el baile. Sí he podido vivir la “reunión” en su ubicación actual, la Hacienda de la Fuenlonguilla. La primera vez que fui me llamó la atención la puntualidad exquisita con la que comienza, algo por lo que cualquier espectáculo empieza a ser grande, pero más allá de eso, recuerdo el olor a romero y tomillo, el marco incomparable, la sobriedad del escenario y el respeto, el magnífico y sabio respeto del público.

Por otra parte, y escuchando a gente de La Puebla, sobre los momentos más impactantes de estas 40 ediciones de la “Reunión de cante”, todos coinciden en que, quizás el momento más emocionante se produce en una actuación de Antonio Mairena, cuando, según lo contaba Moreno Galván, estaba cantando bien, pero en un momento determinado se quedó mudo, nada salía de su garganta. Fue un momento muy difícil y de pronto todo el mundo se puso en pie aplaudiendo, como homenaje al maestro de Mairena. Antonio salió prácticamente llorando del escenario. Después insistió en volver a salir, pero lo convencieron para que no lo hiciera.
Me cuentan que otro momento mágico fue cuando Juan Talega en los momentos finales como cantaor comentó: “Vais a escuchar lo poquito que queda de una gran muralla.”. En 40 ediciones mucho son esos momentos mágicos, prácticamente cada “reunión” tiene el suyo, aquel año de Matilde Coral, y aquel otro de…

Desde aquellas diez primeras “reuniones” en la Plaza del Arquillo hasta las últimas ediciones en la Hacienda de la Fuenlonguilla, La Puebla de Cazalla ha repartido magia flamenca por todos los rincones, ha repartido duende, arte y la personalidad que sólo tienen los grandes. A mí, como aficionado, sólo me queda deciros: gracias.








